¡A cargar las pilas!

Teotihuacan ( o cualquier otro sitio ‘místico’ como Chichén Itzá, Xochicalco…), el 21 de marzo al medio día: un calor abrasante, el olor a gente, a polvo. Cientos, miles de personas vestidas de blanco arriba de una pirámide, la que sea, un monumento histórico que ha luchado contra el tiempo, la erosión, y ahora también contra la tradición de ir a ‘cargar pila’ cada 21 de marzo…
Con todo y que el Equinoccio de Primavera se regristra el 19 de marzo a las 23:48 horas, será hasta el 21 de marzo cuando la gente se vuelque a los sitios arqueológicos para cargar las pilas con la energía del primer sol de la primavera, pero ya para qué, ¿no?
Resulta interesante el fenómeno que se vive en esos días en esos importantes centros prehispánicos. Como que el fenómeno social trasciende las razones científicas, y lo importante es estar ahí, con quién sabe cuantos miles de personas más, sintiendo el calor que se podría sentir cualquier otro día, incluso lluvioso, en cualquier estación del metro de la ciudad de México.
Con todo, es una tradición que cada vez se arraiga más entre los mexicanos. Pero, ¿tú qué opinas? ¿A qué vamos el 21 de marzo a las zonas arqueológicas? ¿Crees que hay energía especial en esos sitios en ese día? ¿No debe el INAH prohibir el ascenso de tanta gente a las pirámides, que son patrimonio de México y la humanidad, o basta con las medidas que se toman para esos días?

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