¡A celebrar la Semana Santa!

Para celebrar la Semana Santa, muchos se olvidan de la playa, y tienen razón. ¿Cómo puedes llamar vacaciones a medio metro de arena, caminando entre miles de cuerpos, el olor a bronceador, a gente, a mangos con chile? Ay, no, qué flojera. Aunque, claro, la playa siempre siempre tendrá su encanto.
Pero para los que no quieren ese escenario, las opciones se abren en un abanico de muchos matices: ¿aventura en los rápidos de Veracruz? ¿viajes alucinantes por las zonas arqueológicas? No, y espenren: el centro histórico de la ciudad de México está que deslumbra. No me lo crean: ¡vayan! La sorpresa será gratísima, aún con el molote de bambú que cubre la magnífica vista de la Catedral Metropolitana (Me refiero a la exposición Cenizas y nieve, que también hay que visitar).
Pero la verdad, creo que una ciudad colonial sería mi opción. Una de esas bellas ciudades donde el sol se difunina en suaves brisas SIN CONTAMINACIÓN, se come delicioso y se viven las tradiciones de la fecha. Aunque uno no sea católico, la piel se pone chinita con el silencio mísitico, las velas encendidas al anochecer, el sonido de las cadenas.
Taxco, Michoacán y San Luis Potosí son las primeras ciudades que me vienen a la mente cuando pienso en eso. ¿Tú conoces alguna ciudad donde se realicen estas procesiones tradionales de Semana Santa? ¡Platícanos!

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